Valentina Contreras Huerta es joyera, grabadora y engastadora. Sus raíces artísticas comenzaron desde temprana edad a través de la danza y la coreografía, disciplinas que la formaron en el rigor, la disciplina y la búsqueda constante del perfeccionamiento. Desde entonces, sintió una profunda admiración por aquellas expresiones artísticas donde nada queda al azar cuando se observan con verdadera atención.
Ese interés la llevó desde sus primeros pasos autodidactas en un pequeño taller en su casa, hacia una búsqueda incansable de conocimiento y excelencia junto a los grandes maestros del oficio joyero.
Su fascinación por la alta joyería nació con el primer anillo que verdaderamente la marcó: una pieza que su padre regaló a su madre por el nacimiento de la joyera y que, hasta hoy, espera algún día heredar. Desde entonces, el respeto por el oficio y la pasión por crear piezas trascendentes la impulsaron a perfeccionarse en el extranjero en las disciplinas de engaste y grabado, especialidades que hoy distinguen su trabajo y reflejan aquello que busca
transmitir en cada creación: la capacidad de convertir lo imposible en posible.
Para Valentina, el verdadero lujo reside en el tiempo, en la dedicación y en la sensibilidad humana irremplazable que existe detrás de una pieza de alta joyería. En una industria dominada por la producción en masa, su trabajo se compromete con un nivel de excelencia que muchas veces solo puede ser apreciado por los ojos de un joyero experto.
En MKB Joyas, cada pieza es creada bajo estándares internacionales adquiridos a través de formación con referentes mundiales de la alta joyería. La marca no transa en la calidad de sus procesos ni materiales; por el contrario, busca crear símbolos de resiliencia, permanencia y amor, concebidos para trascender generaciones y convertirse en amuletos irremplazables.
Su compromiso es materializar las emociones de sus clientes con la mayor sensibilidad y destreza técnica posible.